La buena perspectiva regional, fortalece la economía local

Publicado el Agosto 1, 2007 por Dinero y Negocios

El buen crecimiento económico observado por la economía paraguaya en 2006, 4.0%, fue un reflejo del buen momento económico por el que pasa América Latina en la actualidad. Según el último ¿índice? de crecimiento económico para América Latina proyectado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), estima un crecimiento promedio para la región en 2006 de 5.3%, y para América del Sur un crecimiento promedio del 6.0%, crecimientos promedios que están 1.3 y 2 puntos porcentuales por encima del crecimiento económico de Paraguay. Con esto se demuestra el positivo impulso que está recibiendo la economía paraguaya por parte de la región.  En consecuencia, es importante observar con detenimiento lo que sucede en el resto de la región para proyectar de manera adecuada el crecimiento de la economía paraguaya.  

América latina logra con estos resultados el cuarto año consecutivo de crecimiento, y el tercero por sobre el 4%, crecimiento que se compara muy bien con el magro crecimiento de 2.2% anual logrado en el período 1980 - 2002.  En 2007 se presentan algunos escollos en el camino, que es importante monitorear.

 En general, podemos decir que existen dos factores fundamentales que explican que América Latina haya logrado, en los dos últimos años, el mayor crecimiento alcanzado en 10 años. Estos factores son un contexto internacional extraordinariamente favorable y un muy buen equilibrio macroeconómico que ha permitido sacar ventajas de las buenas condiciones internacionales que marcan altos precios de commodities. En general, la mayoría de las economías de América Latina han logrado controlar la inflación, reducir los déficits fiscales (y en muchos casos hay inclusive superávit fiscal), e incrementar significativamente las reservas internacionales. Las reservas internacionales, por ejemplo, están en 300.000 millones de dólares, que es un nivel récord para la región.

Esta buena situación macroeconómica ha permitido que los países de la región hayan podido beneficiarse de la altísima liquidez que han generado muy buenos precios de materias primas (de commodities), con lo cual hay gobiernos que han logrado financiarse de manera muy fácil, aumentar la inversión y estimular la demanda interna.

En este contexto tan favorable, la pregunta es, entonces, ¿qué va a pasar cuando la circunstancia internacional sea desfavorable para América Latina? Y más concretamente, ¿esto quiere decir que los países de Latinoamérica dejaron atrás (o se salvaron) de las legendarias crisis económicas a las que estábamos acostumbrados?En el pasado, las mayores crisis económicas de Latinoamérica estuvieron fuertemente marcadas por caídas del consumo externo, caídas de consumo que no pudieron ser compensadas por crecimientos de consumo interno. El actual crecimiento observado de las economías de la región ha estado impulsado de manera importante por el crecimiento del consumo interno y no externo, con lo cual América Latina está mejor posicionada para una situación externa un poco más adversa, que es lo que se espera en el año 2007. El año 2007 todavía va a ser un buen año para América Latina, quizás no tan bueno como 2006. La protección al crecimiento está en el crecimiento de la demanda doméstica (es decir, consumo e inversión) y no tanto en la demanda externa. Entonces, si es que la economía global se desacelera y los precios de commodities caen un poco, como ocurriera en el pasado cuando América Latina dependía casi exclusivamente de la demanda externa, todavía tiene espacio para crecer vía demanda interna.

El hecho de que la inflación se mantenga baja quiere decir que el poder adquisitivo del consumidor promedio en América Latina es más alto (se le permite consumir más), y a la vez este ambiente de estabilidad hace que América Latina sea un destino para la inversión (tanto local como extranjera) mucho más apetecible, más favorable. Ahora, el hecho de que la demanda externa no sea tan fuerte no quiere decir que las exportaciones estén cayendo (aunque a lo mejor se van a moderar en el 2007), sino que las importaciones están creciendo fuertemente relacionado con el crecimiento del consumo; entonces la contribución neta del sector externo va a ser menor, en muchos casos negativa.

 En 2006, año de elecciones en la región, surgieron numerosas experiencias manifiestamente populistas, Ecuador, Bolivia, Venezuela, y otras aunque con tendencias de izquierda marcadamente democráticas, el caso de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Uruguay. Estas experiencias marcadamente populistas y la fuerte presencia de minorías populistas en países como México y Perú y la mayoritaria presencia de  los Demócratas en el Congreso de los Estados Unidos complica vitales tratados de libre comercio entre los Estados Unidos y varios países latinoamericanos, particularmente, con Perú y Colombia. Tanto en el caso de Colombia como Perú, se extendió por seis meses el régimen especial temporal que le da acceso al mercado americano a muchos productos de dichos países, presumiblemente para dar tiempo a tanto republicanos como demócratas en el Congreso americano a que se pongan de acuerdo y, salvo algunas correcciones en los acuerdos, es posible que puedan ser aprobados ambos tratados. Tratados que han demostrado que la mayor integración con los Estados Unidos ha sido bastante beneficiosa para la dinámica de exportaciones y de generación de empleo.

Así, la mayoría Demócrata en el Congreso de los Estados Unidos y el mejor posicionamiento de las fuerzas populistas van a crear problemas para los países andinos, porque se va a pedir una serie de condiciones nuevas en la parte laboral, donde tanto en Colombia como en Perú, e incluso en el mismo Centroamérica, no se va a estar dispuesto a hacer.

 Un factor de importancia fundamental para el crecimiento de la región lo constituyen las remesas familiares enviadas por los migrantes a sus países de origen desde Estados Unidos y Europa. Se estima que en la actualidad las remesas representan un volumen superior a la inversión directa en la región (se estima que las remesas anuales superan los 60.000 millones de dólares), y que están dando un nivel de ingreso a los países que está ayudando sobretodo a expandir la demanda interna. Las remesas incluso pueden ayudar a paliar en parte la desaceleración que puede crear un posible estancamiento en las negociaciones comerciales con los Estados Unidos.

Sin embargo, las remesas pueden verse seriamente afectadas por el ambiente antimigratorio que se está viviendo, muy especialmente en Estados Unidos y en España. Esto puede desacelerar algo el crecimiento de las remesas, lo cual se puede constituir en un nuevo escoyo para el crecimiento regional. Mientras la economía de los Estados Unidos crezca, el ingreso de los hispanos, y consecuentemente el volumen de remesas, va a seguir aumentando.

 

Finalmente, una de las mayores dificultades que tuvo el crecimiento de algunos países importantes de la región en 2006 fue el alto precio del petróleo. El petróleo permanecerá siendo caro en 2007, pero no tanto como en 2006. Al margen del precio que vaya a tener  será un petróleo caro, y en América Latina muchos países están importando petróleo. Los países importadores (que son muchos) tienen que absorber esto, pero lo están absorbiendo mucho mejor que en el pasado en el sentido de que tienen menos consumo. Un país como Brasil, que era el gran consumidor regional, es prácticamente autosuficiente en la actualidad y los precios internos se ajustan bastante bien a las fluctuaciones del precio del petróleo internacional. Es decir que América Latina hoy en día continúa frágil (especialmente Centroamérica) ante el alza del precio del petróleo, pero puede absorberlo mucho mejor debido en gran parte a una política de producción y consumo de energía que siguen los países de la región.

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